esta ciudad se pasea por mí y me recorre
me descubre y recubre con risas en todas las lenguas del mundo
la risa se me escapa de la boquita reseca de tanto otoño consecutivo
la risa me golpea con su vibración y provoca cosquillitas en los labios
(decir "muy" exagerando la pronunciación para reproducir el cosquilleo)
y no dejo de reirme en los sitios menos indicados
y no quiero ni puedo evitarlo
y si me miras con reprobación allá tú
y tu imposibilidad de reirte de ti por ser tan amargado
nada es tan grave como para no reirse una vez al día
propongo eso: escribamos entre todos "365 razones cotidianas para matarse de la risa"
jueves, 17 de febrero de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
Tandem lingüístico
Los últimos días he aprendido que no es necesario llenarlo todo con palabras. Hay alguien que me lo enseñó de la manera más dulce que jamás pude concebirlo, su presencia refresca, trae calma y muchísimas sonrisas a mi boca.
viernes, 11 de febrero de 2011
el cultivo de la frivolidad
es necesario a veces, a modo de terapia digo yo...
Hoy fui a la peluquería y me senté en esas sillas (que suelen ser muy incómodas) para que me lavaran el pelo... y ¡sorpresa! salían de la silla unos rodillitos que te hacían masajes en la espalda mientras te lavaban el pelo (juro que iré de nuevo aunque me quede calva de tanto ir a cortarme el pelo...) y me mimé un rato... me cortaron el pelo y llegué a mi casa a "hacerme las uñas" (por eso sí que no pago un puto peso o euro o la weá que sea) y pensé- pienso que no hay nada mejor que hacer este viernes por la noche que peinarme el pelo nuevo, pintarme las uñas y salir a llamar a la Camila, porque me muero de ganas por escucharla...
Hoy fui a la peluquería y me senté en esas sillas (que suelen ser muy incómodas) para que me lavaran el pelo... y ¡sorpresa! salían de la silla unos rodillitos que te hacían masajes en la espalda mientras te lavaban el pelo (juro que iré de nuevo aunque me quede calva de tanto ir a cortarme el pelo...) y me mimé un rato... me cortaron el pelo y llegué a mi casa a "hacerme las uñas" (por eso sí que no pago un puto peso o euro o la weá que sea) y pensé- pienso que no hay nada mejor que hacer este viernes por la noche que peinarme el pelo nuevo, pintarme las uñas y salir a llamar a la Camila, porque me muero de ganas por escucharla...
martes, 8 de febrero de 2011
Escupes tópicos-dijo mientras apuraba su copa de whisky. Nunca antes habían hablado tan en serio, tan desde adentro y él atacaba con tanta violencia. ¿Quién no lo hace, después de todo?- soltó defendiéndose como un gato asustado- siempre he creído que los tópicos lo son porque el sentir humano después de un tiempo acaba repitiéndose, creo que por ahí pasa uno de tus problemas: te esmeras mucho en tu originalidad; yo, en cambio, me resigno a ser como todos-. Se levantó de la silla cogiendo su vaso, se volteó para guiñarle el ojo y lo dejó con la sonrisa torcida y los hielos derritiéndose en el whisky.
lunes, 7 de febrero de 2011
Primero fue el nadal (el viejo pascuero catalán),
después vinieron los reyes magos con sus camellos...
cuando pensé que ya había pasado lo peor vinieron las rebajas seguidas por las segundas rebajas...
ahora son los corazones los que se apropian de las vitrinas.
Quiero que quede claro que
no tengo nada en contra del amor ni ninguna de sus manifestaciones,
pero que sí me opongo a las cristalizaciones de la cursilería
y el consumo desenfrenado travestido de almíbar enamorado.
Tengo los labios agrietados de inviernos consecutivos
después vinieron los reyes magos con sus camellos...
cuando pensé que ya había pasado lo peor vinieron las rebajas seguidas por las segundas rebajas...
ahora son los corazones los que se apropian de las vitrinas.
Quiero que quede claro que
no tengo nada en contra del amor ni ninguna de sus manifestaciones,
pero que sí me opongo a las cristalizaciones de la cursilería
y el consumo desenfrenado travestido de almíbar enamorado.
Tengo los labios agrietados de inviernos consecutivos
sábado, 29 de enero de 2011
Llueve sobre la ciudad
Anoche llovió toda la noche, incluso truenos y relámpagos asomaron por la ciudad...por eso me sorprendió que te aparecieras por mi casa diciendo que venías a conversar, (aunque sabíamos que la última vez terminamos peleando y nos odiamos durante dos semanas completas...)
Bajé a abrirte la puerta y, porque eres todo lo estúpidamente impredecible que podrías ser, me agarraste de un ala y me sacaste, sin paraguas, a la plaza- tenemos que mojarnos un poco- claro, pensé yo, porque nos encanta la sensación de la lluvia en la cara, porque somos como dos estúpidos que creen un poco en los símbolos chantas... y todo, probablemente, debe ser culpa de Hollywood...
Hoy en la mañana salí a pasear porque el día estaba soleado y ya no tenía sueño... pensé que tenías razón cuando me dijiste que aquí podemos llover todo lo que queramos de lunes a viernes pero que los fines de semana eran necesariamente de sol, como si hubiera un pacto secreto, pero no tan secreto... cuando volví- trayendo en una mano una bolsa con fruta, mientras con la otra hacía malabares para traerme un bidón de 8 litros con agua (nunca tomar el agua que sale de la llave en Barcelona y alrededores, recuérdalo siempre) y sostener fuerte la cuerda del perro- me asomé y vi que seguías durmiendo, y parecías un niño pequeño y pensé en despertarte para que saliéramos porque el día estaba tan bonito, había tanto sol que quería hacernos el desayuno y comer en la terraza mientras terminábamos la conversación que empezábamos bajo la lluvia.
Pero te dejé durmiendo, sabía que estabas cansado (¿cómo no estarlo?) porque estuviste toda la semana entre libros rastreando una palabra tras otra... y me reí mientras te miraba, pensé en todo lo catalán que te vuelves sin serlo en lo absoluto...
Volví a salir, fui a leer a un parque... volví a hacernos el almuerzo, temí no encontrarte pero ahí estabas haciéndonos el arroz... te volteaste para decirme: ¡esto es todo lo que sé! Te toca a ti hacer el acompañamiento y yo dije que acompañar era una de mis vocaciones...
Arroz con pavo a la soja... tomar té, disfrutar de la soledad de esta casa vacía salvo por nosotros, tú trabajando entre palabras, yo leyendo las de otro para poder encontrar las mías... sin música de fondo, sin más que la tranquilidad de un sábado por la tarde...
Hasta que vuelve a llover con fuerza pero hay sol, son las 5 entonces me voy corriendo a la terraza a buscar el arcoiris (me gustan tanto, me recuerdan recuerdos veraniegos) te grité para que vinieras, nos volvimos a mojar bajo la lluvia y pensé, estúpidamente, en el eterno retorno, en el momento cuando el círculo se encuentra a sí mismo y nos contiene en su interior... y pensé que estaba bien... que no podía ser más que esto... que tener expectativas es siempre lo que impide disfrutar... y me desilusioné un poco porque no estaba el arcoiris y pensé en que también eso podía ser un símbolo...
Tú corriste al salón, te asomaste por el balcón y me gritaste con todas tus fuerzas "¡el arcoiris está aquí!" aparecí, lo vi y - movida por el impulso más fuerte de estos días- te abracé fuerte y no me dijiste nada... (salvo cuando nos despedimos antes de navidad, nunca antes nos habíamos abrazado, y para ser sinceros ese abrazo navideño fue una formalidad), pero esta vez también tú me abrazaste y entendí que, por esta vez, estábamos haciendo una tregua...
Bajé a abrirte la puerta y, porque eres todo lo estúpidamente impredecible que podrías ser, me agarraste de un ala y me sacaste, sin paraguas, a la plaza- tenemos que mojarnos un poco- claro, pensé yo, porque nos encanta la sensación de la lluvia en la cara, porque somos como dos estúpidos que creen un poco en los símbolos chantas... y todo, probablemente, debe ser culpa de Hollywood...
Nos metimos en la casa, te preparé un té porque venías empapado y pensé que era una bonita manera de pedirte disculpas por la última vez... cogiste la taza entre temblores, te pregunté si querías ropa seca y le pedimos ropa a Javi, mi compañero, nos reímos de lo estrecha que te quedaba su ropa, pero fuiste a darle las gracias... entonces supe que ya estábamos bien...
Hoy en la mañana salí a pasear porque el día estaba soleado y ya no tenía sueño... pensé que tenías razón cuando me dijiste que aquí podemos llover todo lo que queramos de lunes a viernes pero que los fines de semana eran necesariamente de sol, como si hubiera un pacto secreto, pero no tan secreto... cuando volví- trayendo en una mano una bolsa con fruta, mientras con la otra hacía malabares para traerme un bidón de 8 litros con agua (nunca tomar el agua que sale de la llave en Barcelona y alrededores, recuérdalo siempre) y sostener fuerte la cuerda del perro- me asomé y vi que seguías durmiendo, y parecías un niño pequeño y pensé en despertarte para que saliéramos porque el día estaba tan bonito, había tanto sol que quería hacernos el desayuno y comer en la terraza mientras terminábamos la conversación que empezábamos bajo la lluvia.
Pero te dejé durmiendo, sabía que estabas cansado (¿cómo no estarlo?) porque estuviste toda la semana entre libros rastreando una palabra tras otra... y me reí mientras te miraba, pensé en todo lo catalán que te vuelves sin serlo en lo absoluto...
Volví a salir, fui a leer a un parque... volví a hacernos el almuerzo, temí no encontrarte pero ahí estabas haciéndonos el arroz... te volteaste para decirme: ¡esto es todo lo que sé! Te toca a ti hacer el acompañamiento y yo dije que acompañar era una de mis vocaciones...
Arroz con pavo a la soja... tomar té, disfrutar de la soledad de esta casa vacía salvo por nosotros, tú trabajando entre palabras, yo leyendo las de otro para poder encontrar las mías... sin música de fondo, sin más que la tranquilidad de un sábado por la tarde...
Tú corriste al salón, te asomaste por el balcón y me gritaste con todas tus fuerzas "¡el arcoiris está aquí!" aparecí, lo vi y - movida por el impulso más fuerte de estos días- te abracé fuerte y no me dijiste nada... (salvo cuando nos despedimos antes de navidad, nunca antes nos habíamos abrazado, y para ser sinceros ese abrazo navideño fue una formalidad), pero esta vez también tú me abrazaste y entendí que, por esta vez, estábamos haciendo una tregua...
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