domingo, 14 de octubre de 2012
Revelaciones
-Todo lo que está bueno engorda-dijo mirando su rosquilla. Entonces, porque nosotras estamos buenas es que engordamos- dijo la otra- se miraron, rieron y siguieron caminando.
sábado, 14 de julio de 2012
Extravíos varios
Olvidando números
que recuerdan fechas
que evocan momentos
que explican el porqué de estas cicatrices
que traen a la memoria estas heridas.
Olvidando palabras
que recuerdan promesas
que evocan traiciones
que explican el porqué de esta asfixia
que esta angustia trajo.
Olvidando ausencias
que recuerdan presencias
que evocan negligencia
que explica el porqué de este abandono
que esta orfandad trajo.
Olvidando rencores
que recuerdan imprecisiones
que evocan congoja
que explica el porqué de esta ansiedad
que este desasosiego trajo.
Olvidando historias
que recuerdan personajes
que evocan incertidumbre
que explica el porqué de la constancia de esta búsqueda
que esta tranquilidad trajo.
que recuerdan fechas
que evocan momentos
que explican el porqué de estas cicatrices
que traen a la memoria estas heridas.
Olvidando palabras
que recuerdan promesas
que evocan traiciones
que explican el porqué de esta asfixia
que esta angustia trajo.
Olvidando ausencias
que recuerdan presencias
que evocan negligencia
que explica el porqué de este abandono
que esta orfandad trajo.
Olvidando rencores
que recuerdan imprecisiones
que evocan congoja
que explica el porqué de esta ansiedad
que este desasosiego trajo.
Olvidando historias
que recuerdan personajes
que evocan incertidumbre
que explica el porqué de la constancia de esta búsqueda
que esta tranquilidad trajo.
lunes, 9 de julio de 2012
Carta pública, pero no tanto
El pasado 29 de junio se publicaron los resultados del concurso Becas Chile, para realizar estudios de magíster en el extranjero. Más allá de que mi postulación fuera considerada "fuera de bases" por un error informático de la plataforma virtual, quisiera hacer públicas mis felicitaciones a los más de trecientos nuevos becarios que tiene nuestro país.
Lo que celebro es que muy probablemente muchos de estos beneficiarios sean justos merecedores de este reconocimiento a sus aptitudes que se traduce - ¿cómo podría ser de otra manera en un sistema como el nuestro?- en una subvención monetaria. Pienso, por ejemplo, en mi queridísimo Francisco Aránguiz, quien gracias a su dedicación y sobresaliente potencial, se ha convertido en uno de estos becarios.
Felicito la capacitación de nuestra gente, pues en un país como el nuestro la gente es lo único realmente valioso. El nuestro es un país en el que la educación alcanza uno de los costos más altos a nivel mundial; un país que se pelea, año a año, el sitial de honor de los países que tienen una pésima distribución de las riquezas; un país que tiene un sistema de salud pública totalmente deficitario y uno privado carísimo que tampoco es excelente; un país que garantiza miseria e inseguridad a sus ancianos, a través de un sistema de pensiones que enriquece a los mismos de siempre; un país en el que sus gentes, principalmente, dedican ocho o más horas diarias a trabajos repetitivos y poco gratificantes por un salario que apenas les permite la subsistencia; un país en el que la capital es el país todo y, los que no viven en ella, se joden en el más silente de los anonimatos.
En un país como el nuestro, reitero, sólo vale la pena invertir en nuestra gente, y cuando digo "nuestra gente" me refiero también a los que han hecho suyas estas tierras. Por eso celebro a estos becarios, porque a menos que se conviertan en petulantes tecnócratas desclasados- y habrá, ciertamente, algunos que lo serán-, podrán desde sus trincheras contribuir a hacer de ésta una sociedad más amable para con sus ciudadanos; un país más justo en el que las sonrisas repleten las vidas de todos; un país en el que realmente existan servidores públicos y no los vampíricos que hoy nos despojan de la sangre y del espíritu, pero no de la esperanza.
¡Buen viaje!
viernes, 2 de diciembre de 2011
martes, 22 de noviembre de 2011
A veces yo me pregunto porqué, en general, no se piensa en la literatura como arte... Lo digo, por ejemplo, porque cuando le preguntas a cualquiera cuáles son las artes es súper probable que responda: la pintura, la música, la danza, la escultura, el teatro (¡antes el teatro que la literatura!)... Sólo cuando tú le preguntes ¿y la literatura? Te dirá: "¡Claro, la literatura también es un arte!" (o algo por el estilo).
Eso es lo que me parece extraño: que en la concepción del inconsciente colectivo la literatura no emerja inmediatamente como una de las artes.
¿Será porque el material con que se moldea este arte es compartido por tantos otros? ¿Tendrá que ver con que hay tantos escritores mediocres? (en la pintura, por ejemplo, también los hay y la pintura sigue siendo considerada colectivamente como "arte") ¿Tiene que ver con que, potencialmente, cualquiera puede escribir?
Claramente, la literatura pudiera ser la más democrática de las artes (en el sentido en que, virtualmente, todos los alfabetizados podrían dedicarse a ella) y creo que precisamente bajo la exclusión "inconsciente" de la literatura como una de las artes subyace una concepción ¿elitista? ¿conservadora? ¿clasista? de las artes, entiéndase: considerar el arte como algo que no puede ser "hecho" por cualquiera. Un campo al que sólo pueden acceder los "talentosos", los "iluminados", los "elegidos".
Eso es lo que me parece extraño: que en la concepción del inconsciente colectivo la literatura no emerja inmediatamente como una de las artes.
¿Será porque el material con que se moldea este arte es compartido por tantos otros? ¿Tendrá que ver con que hay tantos escritores mediocres? (en la pintura, por ejemplo, también los hay y la pintura sigue siendo considerada colectivamente como "arte") ¿Tiene que ver con que, potencialmente, cualquiera puede escribir?
Claramente, la literatura pudiera ser la más democrática de las artes (en el sentido en que, virtualmente, todos los alfabetizados podrían dedicarse a ella) y creo que precisamente bajo la exclusión "inconsciente" de la literatura como una de las artes subyace una concepción ¿elitista? ¿conservadora? ¿clasista? de las artes, entiéndase: considerar el arte como algo que no puede ser "hecho" por cualquiera. Un campo al que sólo pueden acceder los "talentosos", los "iluminados", los "elegidos".
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Cruzó la calle mirándole a los ojos. Él parece que se sintió intimidado porque apuró el paso.
Ya en la misma acera lo seguía con discreción, como haciendo ver que estaba preocupado de sus cosas. El otro, de tanto en tanto, se volteaba secretamente para corroborar que su perseguidor seguía ahí. A ratos sus pasos parecían encontrar el mismo ritmo, caminaban así unos metros, después uno de los dos perdía el compás.
No podría asegurar que fueran dos desconocidos, tampoco que estuvieran tramando algo juntos. Seguían en un andar tenso que enrarecía el ambiente.
Llegando al fin de la cuadra, repentinamente decidió acercarse hasta reducir al máximo de lo conveniente la distancia que los separaba. No sabría decir si le dijo o no algo al oído cuando lo rebasó. Lo que sí sé es que cruzó la calle, se detuvo en la esquina una fracción de segundo, se volteó y caminó con paso desenfadado mientras el otro, en la acera contraria, lo mira alejarse en la oscuridad de la noche.
Ya en la misma acera lo seguía con discreción, como haciendo ver que estaba preocupado de sus cosas. El otro, de tanto en tanto, se volteaba secretamente para corroborar que su perseguidor seguía ahí. A ratos sus pasos parecían encontrar el mismo ritmo, caminaban así unos metros, después uno de los dos perdía el compás.
No podría asegurar que fueran dos desconocidos, tampoco que estuvieran tramando algo juntos. Seguían en un andar tenso que enrarecía el ambiente.
Llegando al fin de la cuadra, repentinamente decidió acercarse hasta reducir al máximo de lo conveniente la distancia que los separaba. No sabría decir si le dijo o no algo al oído cuando lo rebasó. Lo que sí sé es que cruzó la calle, se detuvo en la esquina una fracción de segundo, se volteó y caminó con paso desenfadado mientras el otro, en la acera contraria, lo mira alejarse en la oscuridad de la noche.
sábado, 5 de noviembre de 2011
Viajar en micro un sábado por la mañana
La gente es poco gente estos días y eso es un problema social mayúsculo... Veamos, que a todos nos cagan por todos lados, pero no por eso tenemos que andar con cara de culo por la vida. Por ejemplo hoy, que es sábado, a mí me toca despertarme a las 7:45 para estar a las 10:00 en la otra punta de la ciudad en una biblioteca a la que, probablemente, nadie asistirá. De veras que preferiría quedarme en la cama leyendo algo entrete o estar vegetando simplemente, pero no puedo porque me tengo que levantar para ir al trabajo un sábado.
Si eso es un hecho, si tendré que hacerlo mientras este trabajo dure, no puedo mas que tratar (en la medida de lo posible) de tomármelo con humor... que vamos... tampoco se trata de que me suba a la micro con la risa a flor de labios... pero al menos, hoy le sonreí a la señora que conmigo casi se cae cuando la micro hizo un viraje brusco.
Cuando digo que la gente es poco gente por estos días, me refiero a que ves a pendejos tranquilamente sentados en la micro cuando, parada a su lado, está una señora mayor con bolsas; me refiero a los señores que en la micro se entretienen empujándote o sobando contra tus hombros (cuando vas sentada, claro) sus partes más íntimas. Me refiero a que cuando alguien entra en la biblioteca me mira pero no me saluda y se sorprende cuando yo lo hago (como si fuera una agresión terrible). Me refiero a la sorpresa que se dibuja en el rostro de la señora del aseo cuando le pregunto cómo ha estado y la escucho más de lo que marca la convención social.
De todas maneras, aunque la gente sea menos gente que hasta hace algún tiempo, aún se pueden entrever los resabios de aquellos tiempos. Cosas como un zangoloteo brusco de la micro, un jefe malhumorado, una señora mayor a la que no le dan el asiento, son cosas que al parecer conectan miradas, dejan escapar esbozos de sonrisas, forman un segundo de complicidad entre personas que no se conocen y no lo harán nunca. Descuidos como esos son los que aún me llevan a creer en que por muy agarrados de los cojones que nos tengan, siempre tendremos una parcela de poder sobre la que somos completamente soberanos.
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